
30 Mar El Colegio rinde homenaje a los siete médicos fallecidos por COVID-19 con un espacio permanente junto al Hospital General Universitario
El Colegio de Médicos de Ciudad Real celebró el 28 de marzo, un emotivo homenaje a los siete médicos fallecidos por COVID-19 en la provincia, en un acto cargado de simbolismo y recuerdo que tuvo lugar junto a la puerta de Urgencias del Hospital General Universitario de Ciudad Real.
La ceremonia sirvió para inaugurar un espacio permanente de memoria con la plantación de siete cipreses, uno por cada uno de los facultativos fallecidos durante la pandemia. Junto a cada árbol se descubrió una placa con su nombre, en un gesto de reconocimiento que quiere mantener vivo su recuerdo y el de una etapa especialmente dura para la profesión médica y para toda la sociedad.
Los médicos homenajeados fueron Sara Bravo López, Jesús Montarroso Martín, Héctor Garrido Vecino, José Manuel Iriarte Osa, Leonardo Dante González Quirós, Ana Figueras Juárez y Samir Assi Mouselli. Durante el acto se procedió a la lectura de una reseña de cada uno de ellos, mientras sus familiares, acompañados por las autoridades, recibían las placas conmemorativas. Como recuerdo de la jornada, el Colegio entregó también a las familias una réplica de la placa y una flor.
El presidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, Manuel Rayo, definió la jornada como “un acto de justicia, de reconocimiento y profundamente emotivo”, subrayando que los siete médicos homenajeados “entregaron lo más preciado que tenemos, que es su propia vida, al servicio de los demás”. Rayo insistió en que no pueden quedar en el olvido ni el sufrimiento vivido durante la pandemia ni el esfuerzo realizado por quienes estuvieron en primera línea, y recordó que este homenaje, aunque centrado en el colectivo médico, quiere hacerse extensivo también al resto de profesionales sanitarios y servidores públicos que dieron lo mejor de sí en aquellos meses.
Uno de los momentos más conmovedores del acto llegó con las intervenciones del Dr. Ángel F. Pérez y de la representante de las familias, Alicia Monterroso. Ángel Pérez, médico superviviente de COVID-19, señaló que el espacio inaugurado no debía ser solo un lugar para el recuerdo, sino también para la conciencia, y afirmó que cada árbol y cada placa deben ayudar a no olvidar lo ocurrido ni lo que significó el compromiso de quienes estuvieron donde se les necesitó. Por su parte, Alicia Monterroso puso voz al dolor de las familias y recordó que, detrás de cada nombre, había una vida, una historia y un hogar roto por una despedida que en muchos casos ni siquiera pudo llegar a producirse. También tuvo palabras de agradecimiento para los profesionales sanitarios que acompañaron a los pacientes en sus últimos momentos, cuando sus familias no pudieron hacerlo.
El acto contó con la asistencia del alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; el presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Valverde; y el delegado provincial de Sanidad, Francisco José García, además de familiares, representantes institucionales, asociaciones sociosanitarias, colegios profesionales y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Durante su intervención, Miguel Ángel Valverde anunció que la Diputación Provincial colaborará en la financiación del futuro monumento a la profesión médica promovido por el Colegio, una escultura que completará este espacio de homenaje permanente y que rendirá tributo no solo a quienes fallecieron durante la pandemia, sino también al conjunto de la profesión médica.
Francisco José García destacó la cohesión, la coordinación y la entrega de los profesionales sanitarios en los momentos más difíciles de la crisis sanitaria, mientras que Francisco Cañizares puso el acento en la valentía, la profesionalidad y la humanidad con la que los médicos siguieron cumpliendo con su deber en circunstancias extremas.
La ceremonia estuvo acompañada por la música de la soprano Patricia Gonzalo, –acompañada por el pianista Joaquín González-, que interpretó el Ave María de Schubert y el Hallelujah de Leonard Cohen, y culminó con un minuto de silencio y un largo aplauso en memoria de los médicos fallecidos y en reconocimiento a toda la profesión sanitaria.