
11 Ago El Colegio de Médicos lamenta el fallecimiento del Dr. Manuel Bujaldón Arredondo
El Colegio de Médicos de Ciudad Real lamenta profundamente el fallecimiento del Dr. Manuel Bujaldón Arredondo, médico muy querido y respetado en Alcázar de San Juan, donde desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en el Servicio de Urgencias del Hospital Mancha Centro.
Colegiado en Ciudad Real desde noviembre de 1983, el Dr. Bujaldón se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada ese mismo año. Inició su actividad profesional en Santa Cruz de Mudela y ejerció después en distintas localidades de la provincia, como Valdepeñas, Ruidera, Albaladejo, Montiel o Villanueva de la Fuente. En 1988 comenzó su labor asistencial como médico de Urgencias en Alcázar de San Juan, primero en el antiguo Hospitalillo, y desde 1995 en el Hospital Mancha Centro, donde permaneció hasta su jubilación en noviembre de 2023.
En enero de 2024 recibió el Premio al Mérito Profesional del Colegio, un reconocimiento propuesto y otorgado por los propios médicos de la provincia. Aquel día quedó patente el cariño de sus compañeros y el respeto hacia una forma de ejercer la medicina basada en la cercanía, la honestidad y la humanidad.
Durante la entrega del premio, la entonces presidenta del Colegio, Mª Concepción Villafáñez, destacó especialmente su inteligencia emocional y su calidad humana. “Pasar por la vida únicamente rodeado de gente que te quiere y te aprecia es extraordinario y de un valor incalculable”, señaló entonces.
El propio Dr. Bujaldón recibió aquel reconocimiento con la modestia que le caracterizaba. “Soy médico y lo único que he hecho es labor asistencial. He tratado de hacer lo que podía con lo que sabía y los medios con los que tenía. Siempre he intentado pasar desapercibido”, afirmó.
Quienes lo conocieron recuerdan a un médico vocacional, especialmente unido a la medicina de Urgencias, directo en la toma de decisiones, cercano con los pacientes y profundamente humano en el trato. Él mismo resumía su mayor logro profesional en haberse dedicado “en cuerpo y alma” a su profesión y en haber tratado a cada paciente como habría tratado a alguien de su propia familia.
En su entrevista tras recibir el Premio al Mérito Profesional dejó también un consejo para los médicos jóvenes que hoy cobra un especial significado: trabajar con humanidad, con buena fe y con respeto hacia quienes llegan asustados o vulnerables. Para él, esa era una parte esencial de la medicina.
El Colegio traslada su pésame y su cariño a su mujer, Isabel Cano, a sus hijos, a sus familiares, amigos, compañeros del Hospital Mancha Centro y a todos los que compartieron con él tantos años de ejercicio profesional y vida personal.
La memoria del Dr. Manuel Bujaldón queda unida a la de esos médicos que no necesitaron ocupar grandes titulares para dejar una huella profunda: la de quienes estuvieron siempre al lado del paciente, con oficio, humanidad y una forma sencilla y honesta de entender la medicina.