
04 Nov El Colegio valora los avances del nuevo decreto MIR, pero pide cautela ante su aplicación
La limitación de las guardias, la mejora de los descansos y una mayor protección de la salud de los residentes suponen pasos positivos, aunque el Dr. Manuel Rayo advierte de que habrá que comprobar cómo se organiza la asistencia y qué consecuencias tendrá para el resto de profesionales.
El Colegio de Médicos de Ciudad Real considera positivas algunas de las medidas introducidas por el nuevo Real Decreto que regula las condiciones laborales y formativas de los médicos residentes, especialmente aquellas dirigidas a limitar las jornadas excesivas, garantizar los descansos y proteger la salud física y mental de los profesionales en formación.
La norma aprobada por el Consejo de Ministros establece que las guardias tendrán una duración máxima de 17 horas y que, con carácter general, podrán realizarse hasta cuatro módulos mensuales. La suma de la jornada ordinaria y las guardias no podrá superar las 45 horas semanales de promedio trimestral, y se refuerzan además los descansos, el registro de jornada y las medidas de prevención de riesgos psicosociales.
La Organización Médica Colegial ha valorado estos cambios como un avance que responde a reivindicaciones mantenidas durante años por la profesión, pero insiste también en que el verdadero alcance de la reforma dependerá de que pueda aplicarse de forma homogénea y efectiva en todo el Sistema Nacional de Salud.
El presidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, Dr. Manuel Rayo Gutiérrez, comparte la necesidad de mejorar las condiciones de los médicos residentes, aunque pide prudencia a la hora de valorar el resultado final de la reforma.
“Hay que leer la letra pequeña de todo esto”, señala Rayo, para quien reducir las jornadas y garantizar un descanso adecuado resulta positivo tanto para el profesional como para la seguridad del paciente, pero plantea al mismo tiempo importantes interrogantes organizativos.
¿Quién cubre la asistencia?
Una de las principales dudas señaladas por el presidente del Colegio es cómo se reorganizará la actividad asistencial cuando los residentes reduzcan sus jornadas y qué impacto tendrá sobre los médicos adjuntos y sobre unas plantillas que ya trabajan con una importante presión asistencial.
Rayo recuerda que las guardias no son realizadas únicamente por los residentes y considera necesario abordar el problema desde una perspectiva conjunta. “No parece lógico que los residentes, que son los que se están formando, descansen más que el adjunto, que es quien los enseña. Es un trabajo en equipo”, apunta.
También plantea interrogantes sobre la cobertura de determinadas franjas horarias, especialmente durante fines de semana y festivos, y sobre la capacidad de los servicios de salud de las comunidades autónomas para reorganizar turnos y plantillas sin trasladar la sobrecarga de unos profesionales a otros.
Esta preocupación coincide con una de las advertencias planteadas por la propia OMC: la reducción de jornada de los residentes debe ir acompañada de una adecuada planificación de recursos humanos para evitar que la presión asistencial termine recayendo sobre otros médicos.
Formación, descanso y seguridad del paciente
El Colegio comparte el principio de que la residencia debe conservar su carácter fundamentalmente formativo y desarrollarse en condiciones compatibles con el aprendizaje, el descanso y una atención segura.
El nuevo marco establece además un descanso mínimo de 12 horas entre jornadas y determina que, cuando la jornada ordinaria y una guardia se realicen de forma consecutiva, ambas no podrán superar conjuntamente las 17 horas. Los descansos son obligatorios y no podrán recuperarse posteriormente como horas de trabajo pendientes.
La reforma incorpora igualmente medidas específicas relacionadas con la salud mental de los residentes, con evaluación de los riesgos psicosociales y actuaciones preventivas y de apoyo profesional, una cuestión que la OMC considera especialmente relevante.
Para el Colegio, cuidar la salud de los profesionales no puede desligarse de la calidad asistencial: jornadas excesivas, falta de descanso y sobrecarga mantenida terminan afectando tanto al médico como a su capacidad para atender al paciente en las mejores condiciones.
Mejoras retributivas que también habrá que analizar
El decreto introduce también cambios en las retribuciones de los residentes mediante un complemento de formación que aumenta progresivamente conforme avanzan los años de residencia.
Rayo recuerda, no obstante, que esa progresividad retributiva ya existía y considera que será necesario analizar con detalle las cuantías y, especialmente, la remuneración correspondiente a las horas de guardia.
El presidente del Colegio insiste por ello en evitar valoraciones precipitadas hasta comprobar cómo se traslada la nueva regulación a la práctica diaria de hospitales y centros sanitarios.
Un avance que deberá demostrar su eficacia
La OMC ha participado en la tramitación de la reforma mediante alegaciones y a través del trabajo de su Sección Nacional de Médicos Jóvenes, que lleva años reclamando cambios en las jornadas, los descansos y las condiciones formativas de los residentes.
Desde el Colegio de Médicos de Ciudad Real se reconoce que varias de las medidas aprobadas van en la dirección adecuada, pero se considera imprescindible evaluar su aplicación real y sus consecuencias sobre el conjunto de los equipos.
Para Manuel Rayo, la cuestión no termina en reducir el número o la duración de las guardias: la reforma deberá demostrar que puede mejorar las condiciones de los residentes sin generar nuevos problemas organizativos ni trasladar la sobrecarga a los médicos adjuntos.
El Colegio defiende, en definitiva, que cualquier cambio debe perseguir tres objetivos inseparables: mejor formación, mejores condiciones para los profesionales y una asistencia segura y de calidad para los pacientes.